martes, 2 de julio de 2013

Los pecados de La Roja



La Copa Confederaciones sacó a la luz algunos defectos de la selección española. Pocos pero concisos, que estaban latentes durante la competición. Como el estilo de juego es innegociable, esta vez no alcanzó para obtener el título. A la que hubo un oponente más físico y mentalizado, La Roja sucumbió. Me apunto al paralelismo con la eliminatoria Bayern Múnich-Barcelona de la pasada Liga de Campeones. La fuerza contra la técnica, dicho en forma resumida.
Brasil hizo de Maracaná un campo de minas para el cuadro de Del Bosque. Pasó por encima de España. Desde que sonaron los himnos hasta la entrega de trofeos. La asfixió, la ahogó en el medio campo, la intimidó con repetidas faltas, la sacó de su hábitat. La Roja se pareció poco o nada a sí misma. El problema venía ya del duelo contra Italia, que enseñó el camino a Scolari.
El seleccionador brasileño tomó buena nota para la final. Y es que en el duelo ante los de Prandelli hubo ya serias dificultades para el manejo del balón, que sólo se solventó de manera clara en la prórroga. Los cambios de Vicente sí funcionaron entonces. Pero la exigencia de 120 minutos y un día menos de descanso agotaron las reservas españolas. De haberlo tenido más seguro, creo que Del Bosque hubiera introducido más novedades en la alineación. Sin embargo, como hombre prudente y conservador que es, tiró del once más clásico. Y no funcionó.
Hagamos un repaso jugador por jugador en la final:
-         Casillas. Pocas intervenciones y tres goles encajados. Tal vez pudo hacer más en el primero. Le falta un punto de forma, tras tanto tiempo parado.
-         Arbeloa. Pésimo. Estaba fundido y llegaba tarde a todas las acciones. No debió ser titular. Obligado el relevo en el descanso.
-         Piqué. Cumplió sin más. Menos atento a los cruces y más lento a la hora de defender. Fue expulsado justamente precisamente por esa razón.
-         Ramos. Todo corazón, le pudo el ansia por lanzar el penalti que hubiera supuesto el 3-1. Bien en defensa, aunque también expuesto al cansancio.
-         Jordi Alba. Pasó las de Caín ante Hulk, que le dobla en kilos. No pudo correr la banda como acostumbra. Discreto.
-         Xavi. Llegó al torneo pasado de forma y se notó. Nunca ha dado tantos malos pases como en este partido. Lento y sin compás, España perdió a su guía principal.
-         Busquets. Enorme en la faceta defensiva. Cortó todo lo inimaginable y se multiplicó para suplir las carencias del medio campo. Ningún reproche.
-         Iniesta. Un superdotado que ya quisieran tener en otras selecciones. Le faltó acompañamiento. Buscó el área siempre con criterio, aunque le martirizaron a base de faltas, la única forma de frenarle.
-         Mata. Le vino algo grande la final. No encontró nunca la ubicación. Lo mejor, la jugada con Torres y Pedro que mereció acabar en gol d
e no mediar David Luiz.
-         Pedro. Otra vez se desgastó por ambas bandas hasta acabar exhausto. Tuvo la ocasión del 1-1 que quizá hubiera cambiado las cosas en el partido.
-         Torres. Lo intentó en su estilo, pero se encontró maniatado por los centrales brasileños, Tiago Silva y David Luiz, que estuvieron impecables.
-         Azpilicueta. Salió por Arbeloa y algo mejoró la línea defensiva, aunque el tercer gol llegara por su lado. Tiene que pulir aún algunos detalles.
-         Navas. Salió para volcar el juego por la banda, pero se olvidaron de él durante muchos minutos. Provocó un penalti claro y poco a poco fue a menos.
-         Villa. Relevó a Torres con el partido decidido y apenas creó peligro. Luchó como en él es costumbre. Tendrá mejores días.
Llegan las vacaciones y luego pensar en el próximo curso. La Roja debe aún solventar los tres partidos de clasificación para el Mundial que le restan (Finlandia-España, 6 de septiembre; España-Bielorrusia, 11 de octubre; España-Georgia, 15 de octubre). El debate sobre la renovación o no del equipo no toca ahora. Poco amigo de revoluciones, el criterio de Del Bosque es mantener el bloque y perseverar en el estilo. El que nos ha hecho campeones del mundo una vez y de Europa dos. Eso sí, con un buen fondo de reserva y las energías renovables. Feliz descanso.

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