viernes, 3 de mayo de 2013

Orden de comparecencia

Eligió ese hotel por la certeza de contar con la máxima discreción. Mientras entraba en el aparcamiento hizo una breve recreación de la escena que seguramente tendría lugar en la habitación. Tenía claro que habían sometido a coerción a aquel individuo, pero ahora ya daba igual. Tal vez lo mereciera. Se propuso llegar hasta las últimas consecuencias. Se registró con el nombre que indicaba el pasaporte falso y subió por las escaleras con la máxima determinación. Antes de abrir la puerta, miró a ambos lados del pasillo. No vio a nadie. Entró y arrojó el maletín sobre la cama. Llamaron a la puerta y supo que era ella. La recibió con una leve sonrisa y un suave beso en los labios. “¿Has traído la orden de comparecencia?. Por supuesto, abogado". Y empezaron a desnudarse. 

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