lunes, 27 de mayo de 2013

La línea roja de Nadal



Roland Garros, el grande de la tierra batida, ya está en marcha. París acoge a los maestros de la raqueta, les seduce, los cobija. Sudor y esfuerzo sobre la arcilla. La línea roja hacia el octavo título de Nadal está marcada. El tenista de Manacor ha iniciado la singladura. Sabe que el trayecto es largo, sinuoso, cargado de minas. Como las de un mastodonte apellidado Brands, alemán por más señas, que a estacazo limpio le tiene hora y media groggy. Salvado el tie break del segundo set, la vía se despeja. Rafa se planta en la segunda ronda tras cuatro mangas. Su calculadora ya tiene las pilas recargadas. Partido a partido, no más. Le encaja bien el traje de la modestia. Unos días atrás, repite por enésima vez las bondades de un año mágico, traducido en seis torneos ganados y todas las finales disputadas. “Roland Garros siempre tendrá un lugar especial en mi corazón, siempre ha sido mi torneo favorito, pero no juego con más pasión aquí que en cualquier otro lugar", señala ante decenas de periodistas.



Hay una fecha señalada, el 9 de junio, que no sale de su boca, porque hasta allí le aguardan una sucesión de batallas. Apunten posibles rivales: Paire, Nishikori, Gasquet, Djokovic… Sí, la bola del sorteo ha sido caprichosa y nos ha privado de una final con Djokovic, al que Rafa tendría que ver en semifinales. Al mallorquín le suena a extraño.
 El serbio tampoco le hace ascos. Ha subrayado este torneo, lo quiere, lo anhela… lo desea. Es el que le falta para completar los cuatro grandes. Un lapsus que quiere subsanar este mismo año. Sus palabras suenan bravuconas: “He decidido ganar este torneo y voy a hacer todo lo posible para lograrlo. Es la prioridad número 1”.  Viene de caer pronto en Madrid y Roma, pero tira de amnesia. “Eso es ya pasado”, dice mientras abre los ojos de par en par. A Nole le han colocado una autopista hasta el duelo de colosos. Dimitrov, Haas, Dolgopolov, Tipsarevic… pueden ser sus oponentes.
Por la otra orilla navegan ya Federer, al que le ha tocado un barco a propulsión, y Ferrer, ganadores de la primera entrega este domingo. Roger, siempre bienvenido en París, tendrá tiempo de restañar las heridas de Roma. Para el maestro suizo hay un cuadro de colores idóneo para llegar a la última cita. En el horizonte sólo pueden nublarle la vista, salvo sorpresón, Tsonga y Ferrer. ¿Será capaz Ferru?  El de Jávea es el cuarto en discordia y tendrá que sudarlo, pero no le quiten ojo. Un alivio para él: ya no verá en cuartos a Berdych, perdedor este lunes ante Monfils. 
Federer-Nadal, Djokovic-Federer, Ferrer-Djokovic, Nadal-Ferrer. Cuatro alternativas para la conquista de Francia. Entre ellos anda el juego. Seguiremos informando.

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