lunes, 15 de abril de 2013

La hora de dimitir

De vez en cuando, gustaba de asomarse a la ventana para contemplar el mar. De un tiempo a esta parte, la acumulación de trabajo en el juzgado se había vuelto insoportable. Aquel día, mientras echaba un ojo al informe del ‘caso gaviota’, el último sobre corrupción política, se planteó dimitir. La falta de escrúpulos de los implicados y el trajín laboral estaban a punto de convencerle. Pensó en los argumentos que debería esgrimir ante sus superiores y, sobre todo, ante su esposa, que poco o nada sabía del tema. Observó de nuevo el Cantábrico, respiró hondo y regresó a su mesa para empezar el escrito de desistimiento. La sensación de impotencia se había apaciguado repentinamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario