lunes, 28 de enero de 2013

Bielsa se asoma cada día a la tapia



Se asomaba el loco cada día a la tapia del manicomio y preguntaba a los que pasaban en esos momentos por la calle: “¿Sois muchos ahí dentro?”. Todos estamos un poco locos, y andamos sueltos por ciudades y pueblos, pero sólo algunos han incorporado el apodo a su nombre. En Argentina, muy dados a los calificativos, pusieron a Marcelo Bielsa el mote de ‘El loco’ ya de muy pequeño, a causa, según cuentan, de un incidente con su hermano Rafael, al que quiso hacer daño en la cabeza con una lata, tras un gol más o menos válido en los apasionados partidos que jugaban en el patio de su casa.
A partir de ahí, el ahora entrenador del Athletic ha desarrollado una amplia carrera de historias y acontecimientos que han ratificado la validez del apodo. Las anécdotas de Bielsa han dado para escribir libros y alimentar numerosos espacios deportivos en prensa, radio y televisión. En España hay material ya incrementarlas.
Desde su llegada a Bilbao, el técnico ha hecho un montón de manifestaciones, cargadas de giros gramaticales, que no siempre son entendidos. Habla Marcelo a lo argentino y se extiende demasiado, lo que dificulta la comprensión. Su tono es bajo y monocorde, con la mirada siempre hacia el suelo. El problema no es tanto para el aficionado como para sus propios jugadores, a los que no sabemos si se dirige de la misma forma. Hay antecedentes de futbolistas que admiten su incapacidad para entenderle.
Lo que más se le discute a Bielsa es el galimatías que ha formado en determinados momentos. Primero fueron las alineaciones, de la que saltaron jugadores habitualmente titulares. El desarrollo de la temporada demostró un aspecto inédito en  las temporadas anteriores. Marcelo dio con una alineación tipo, que exprimió hasta el límite. Eso sí, dos finales perdidas dieron argumentos para los detractores, que en su mayoría procedían de fuera de Vizcaya. La afición del Athletic valoró la excelente campaña del equipo y mostró su apoyo al entrenador. Llegó el verano y surgió el conflicto de las obras de Lezama. Bielsa apareció como un personaje desquiciado, capaz incluso de agredir al encargado de las obras. Sus explicaciones públicas rayaron la esquizofrenia, aunque el arrepentimiento le salvó del despido.
La temporada 2012-13 ha alterado el rumbo del equipo que un año atrás desplegaba un juego brillante y atractivo. Los casos de Javi Martínez y Fernando Llorente han desplazado del primer plano a Bielsa, que ahora se desenvuelve entre la discreción y la armonía, en medio de la sucesión de tormentas. ¿Por cuánto tiempo? Han empeorado los resultados, pero ha imperado la cordura... desde dentro. No se discutió al entrenador. Superado el trago, parece que el cielo se despeja para el Athletic de Marcelo. 
Temporada y media con Bielsa ha dado para mil historias en San Mamés. Y las que quedan por ver.

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